Otra vez a brindar con extraños

junio 8, 2008

El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Como Bart con el panecillo eléctrico, vamos una y otra vez contra la descarga.

Bart vs Hamster

Nos enamoramos de la misma persona aunque ya nos haya rechazado varias veces, caemos en los vicios aunque hayamos jurado no hacerlo nunca más (por lo menos esa semana) o empezamos proyectos que tienen los mismo defectos que los anteriores. Más allá del caso particular, no podemos evitar hacer ciertas cosas.

Supongo igual que ese el paso evolutivo que nos distingue de las demás especies. Un hamster siente dolor y nunca más vuelve a intentarlo. Un hombre siente dolor pero igual busca desesperado la forma de llegar a lo que quiere, en lo posible sin sufrir o sacando provecho del dolor.

Un ejemplo hipotético pero que debe haber pasado en algún momento de la prehistoria (el hombre descubre esto en el 15.000 AC, concretamente):

Tronco balsa

Un homo sapiens ve a una mujer desnuda al otro lado del río. Intenta cruzarlo, se hunde y la corriente lo arrastra. Como puede llega a la costa y vuelve a intentarlo con el mismo resultado. Así varias veces. En uno de sus fracasos se aferra a un tronco y descubre que flota. Otras pruebas que serían interminables de explicar le hacen descubrir el remo y alguna pelotudez más.

Nuevamente lo intenta con los descubrimientos de su tozudez y logra, por fin, estar con la chica, si es que esta no le presenta más dificultades en la conquista que el mismo río (y que no puedan ser solucionadas de un garrotazo o algo así)

También hay un factor que hace que este homo sapiens no se muera tratando de cruzar el río sin bote: la represión. Si no reprimiera esa ansia irrefrenable el tiempo suficiente como para atar los cabos necesarios como para entender que el tronco flota, seguiría haciendo la misma gilada eternamente.

Orgullo

Alguien (según me dijo un amigo que estaba haciendo el CBC en la UBA) ya dijo esto hace unos años. No tengo idea quién, pero es para darle cierta validez incierta a mi teoría.

Apuesto, entonces, a que, en algún momento un homo (seguramente todavía no sapiens) desarrolló el orgullo, la ambición o la palabra que sea para justificar los numerosos intentos fallidos. Evolucionó y superó a sus rivales de la época.

Miles de años más tarde, otro homo desarrollo la represión y sus hijos dominaron el mundo. Sin ningún tipo de amparo científico, arriesgo que, una de las principales diferencias evolutivas del sapiens respecto del homo erectus fue su capacidad de reprimir.

La insistencia y la represión le permiten al hombre descubrir mundos y tecnologías. Pese a las conclusiones de Lisa, Bart podría superar al hámster cuando se avive de cortar la electricidad, cuando reprima 5 segundos su gula.

Dicen que errar es humano. Insistir también.

Manem Duhalde

(Hay insistencias que no sirven para nada)

*****

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13 Responses to “Otra vez a brindar con extraños”


  1. acomodaste la plantilla y vas a buen ritmo, es dificil leer reloco

  2. pis Says:

    ahora no encuentro mi comentario, pero en el momento se me hizo como si estuviera leyendo una nota -pero buena- de la revista viva, como la de beatriz sarlo. mejor: si “nota de revista viva” fuera un género, te ubicarías ahí. igual no quise decir que produzcan el desagrado de la revista viva, eh!

    y lo otro tenías que encontrar una sola tira, un solo personaje.

  3. la verdad Says:

    ¿quién dijo que los animales no tienen represión ? ( la soberbia humana cree que hasta sus defectos son únicos )

  4. Linares Says:

    Otra vez a brindar con extraños y a llorar por los mismos dolores…
    Tomate esta botella conmigo y en el ultimo trago nos vamos!!!

  5. Sigmund Darwin Says:

    la verdad:
    Antes q nada soy un ignorante q teoriza (como todos en este mundo). Desde mi ignorancia te respondo q la represión animal es, básicamente, el miedo, mientras que la represión humana tiene más opciones como la culpa o la vergüenza.

    Linares:
    Se la debía a calamaro. En el post anterior me dije q me cogería a su novia.
    Y remarco la frase anterior de la canción “Siempre caigo en los mismos errores/otra vez a…”

  6. Anónimo Says:

    GREAT!!!

  7. la verdad Says:

    Yo creo que los perros sienten culpa cuando los retas. Y bien podrían sentir verguenza sin que nadie lo pueda demostrar. En todo caso la culpa o la verguenza no son otra cosa que miedo, creo.

  8. Sigmund Darwin Says:

    El perro siente miedo cuando lo retás, no culpa.
    El miedo y la culpa son defensas. La diferencia es que el miedo es una defensa al dolor excesivo y la culpa hace lo propio con el placer excesivo.
    Podríamos cuestionarnos si el placer y el dolor no son lo mismo, en todo caso.


  9. jaj, para vos sí mazoca!

    perdón, estaban hablando enserio

  10. Sigmund Darwin Says:

    don Veres, yo soy tan mazoca como usted.
    o menos, me atrevería a decir
    (sin dar detalles ni argumentos xq no es el medio p hacerlo)


  11. qué bueno tener tantos comentarios

    mazoca yo?

    http://www.fotolog.com/lazzio/48515690

  12. Linares Says:

    Ya estas en mi blogroll! Me gusta, me gusta…

  13. Linares Says:

    Buenas!!
    En mi blog podes ver algo de psicología; de la más barata, de la más berreta…
    Es algo nuevo para mi, porque tiene video, me juegue con la tecnología!!
    Saludos!


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