Fiel al estilo de este blog, voy a simplificar para que sea todo más claro:

hombre y tigreHay dos momentos bien diferenciados en la historia de la humanidad. Los miles de años en los que los homo sapiens sobrevivían como podían y los miles de años que vinieron después de que el hombre se afianzara como especie dominante absoluta.

También hay dos tipos de humanos. A los que les hubiera gustado nacer en tiempos de supervivencia, de escapar permanentemente de tigres dientes de sable, de cazar mamuts para comer, de sexo cavernícola y reproductorio y a los que les gusta nacer en tiempos de hoy, con la vida asegurada, sindicatos, dudas existencialistas, el aburrimiento, presencia (y posterior ausencia) de dioses, internet, angustia, anticonceptivos, dietas y muchos etcéteras.

En el primer caso, la necesidad de sobrevivir consume tantas energías que no permite filosofías ni cienciaschamán fumón (apenas religiones politeístas) Las artes eran mucho más sencillitas. Dos palotes en una cueva ya eran arte y una máscara era Broadway. Lo más romántico que podía hacer un hombre por una mujer era cagar a trompadas a los otros pretendientes o dejarle esa porción de centro de entraña de mamut que tanto le gustaba. Las drogas estaban destinadas solamente a los chamanes, a la vez protocientíficos y protofilósofos, aúgures, y artistas. Por otro lado, con las constantes amenazas pululaban semidioses, los terrenos desconocidos formaban aventureros legendarios y las grandes decisiones nombraban reyes y fundaban tribus.

Monito aburridoHoy, la tranquilidad nos hace profundizar. La carne viene frizada y se consigue fuego por centavos, los espectáculos hipnotizan y el amor, en general, sólo recurre a la rusticidad con fines patológicos o de excitación sexual del tipo llamame Marta. Pero también viene el no saber qué hacer en la vida y con esto las inseguridades, los treintañeros que siguen viviendo con los padres, las histéricas que buscan la autoridad paterna perdida, los inmaduros que buscan una madre más que una novia, las drogas y el sexo por aburrimiento, los locos que matan gente porque no aguantaron más vaya a saber qué, la ansiedad, los fanáticos que tratan de darle sentido a todo desde un escudo o una cruz, esa contradicción rara de querer ser único siendo parte uniforme de algo (las modas, las vanguardias, los movimientos políticos, los grupis), los dogmas, pensar mucho, la incapacidad de tomar decisiones y la angustia.

Es curioso que una persona que está realmente amenazada por dientes de sable pueda tener la sensaciónPastillas seguridad en algún momento. Nosotros, sin amenazas de muerte, nos sentimos desprotegidos y a la deriva todo el tiempo.¿Por qué esa necesidad de hacerse problema por todo? Si seguramente vamos a seguir vivos mañana y ya quedan muy pocas cosas irreversibles (la muerte, algunas enfermedades y no mucho más)

Si no viene un calentamiento zarpado o una guerra nuclear, tal vez el humano aprenda a tolerar la paz y la tranquilidad. Hasta entonces, me aprovisiono de vicios, amigos y mujeres porque la angustia y la ansiedad pueden hacer muy mal por estos días.

historieta pis

(la historieta es de Revista Pis y habla de cuatro fenómenos que se dan por no tener que sobrevivir: el aburrimiento, los intelectuales, los realitys y los fideos para zafar)

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El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Como Bart con el panecillo eléctrico, vamos una y otra vez contra la descarga.

Bart vs Hamster

Nos enamoramos de la misma persona aunque ya nos haya rechazado varias veces, caemos en los vicios aunque hayamos jurado no hacerlo nunca más (por lo menos esa semana) o empezamos proyectos que tienen los mismo defectos que los anteriores. Más allá del caso particular, no podemos evitar hacer ciertas cosas.

Supongo igual que ese el paso evolutivo que nos distingue de las demás especies. Un hamster siente dolor y nunca más vuelve a intentarlo. Un hombre siente dolor pero igual busca desesperado la forma de llegar a lo que quiere, en lo posible sin sufrir o sacando provecho del dolor.

Un ejemplo hipotético pero que debe haber pasado en algún momento de la prehistoria (el hombre descubre esto en el 15.000 AC, concretamente):

Tronco balsa

Un homo sapiens ve a una mujer desnuda al otro lado del río. Intenta cruzarlo, se hunde y la corriente lo arrastra. Como puede llega a la costa y vuelve a intentarlo con el mismo resultado. Así varias veces. En uno de sus fracasos se aferra a un tronco y descubre que flota. Otras pruebas que serían interminables de explicar le hacen descubrir el remo y alguna pelotudez más.

Nuevamente lo intenta con los descubrimientos de su tozudez y logra, por fin, estar con la chica, si es que esta no le presenta más dificultades en la conquista que el mismo río (y que no puedan ser solucionadas de un garrotazo o algo así)

También hay un factor que hace que este homo sapiens no se muera tratando de cruzar el río sin bote: la represión. Si no reprimiera esa ansia irrefrenable el tiempo suficiente como para atar los cabos necesarios como para entender que el tronco flota, seguiría haciendo la misma gilada eternamente.

Orgullo

Alguien (según me dijo un amigo que estaba haciendo el CBC en la UBA) ya dijo esto hace unos años. No tengo idea quién, pero es para darle cierta validez incierta a mi teoría.

Apuesto, entonces, a que, en algún momento un homo (seguramente todavía no sapiens) desarrolló el orgullo, la ambición o la palabra que sea para justificar los numerosos intentos fallidos. Evolucionó y superó a sus rivales de la época.

Miles de años más tarde, otro homo desarrollo la represión y sus hijos dominaron el mundo. Sin ningún tipo de amparo científico, arriesgo que, una de las principales diferencias evolutivas del sapiens respecto del homo erectus fue su capacidad de reprimir.

La insistencia y la represión le permiten al hombre descubrir mundos y tecnologías. Pese a las conclusiones de Lisa, Bart podría superar al hámster cuando se avive de cortar la electricidad, cuando reprima 5 segundos su gula.

Dicen que errar es humano. Insistir también.

Manem Duhalde

(Hay insistencias que no sirven para nada)

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En algún momento de la evolución había un guachito llamado Homo Sapiens. Eran tiempos de hielo, creo. Ese hombrecito tuvo hijos que, caminando, se distribuyeron por todo el globo. El hielo se hizo mar y todos los hijos de Adán quedaron separados.

 

En África, el clima árido y las bestias salvajes obligaron a los hombres a soportar condiciones físicas extremas. En Centroamérica, los aborígenes se desarrollaron sin grandes problemas. Las frutas y las drogas salían de los árboles. El calor evitó el desarrollo de ropas y alteró las hormonas, como suele hacer. Así, en vez de desarrollarse físicamente, se volvieron sensibles, dedicados a los placeres del paladar y del cuerpo. En Europa, los hombres se encontraron con otros hombres y recurrieron al principal motor animal: el miedo. Así, conocieron y desarrollaron el arte de la guerra como nadie más.

Simplifico mucho. Alguien debe haber profundizado más al respecto. Yo empezaría buscando entre antropólogos, científicos o filósofos nazis y fascistas. Pero creer que apoyar la teoría de que hay distintas razas (o etnias, que es la palabra políticamente correcta) es nazi es una simplificación muy burda.

De hecho, es más discriminatorio decir que somos todos iguales. Como si los negros sólo pudieran ser considerados humanos si demuestran que pueden hacer las mismas cosas que los rubios.

En mi cabeza, el razonamiento es lógico. Ahora:
¿Tanto miedo se le tiene al concepto de razas que se lo niega y tilda de primitivo? ¿O soy un fascista que no se dio cuenta del todo de su ideología?

 

 

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